¡VIVA LA REVISTA!

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lunes, 31 de agosto de 2015

Adiós a la sonrisa de la platea... (y XII)

Lina Morgan comenzó su andadura en TVE en el año 1963, en el Paseo de la Habana de Madrid, de la mano de Ángel de Andrés, en el programa de mayor éxito de la época, Gran Parada. Fue en junio de ese mismo año, y desde aquella primera aparición, vendrían otras, como su colaboración en el programa del mismo actor, Cita con el humor que se emitía en la etapa estival. 


Gustavo Pérez Puig fue quien descubre el talento de Lina para este medio al ofrecerle un papel dentro del programa Sábado 64 que emitía el 2 de enero de 1965 la comedia musical El conde de Luxemburgo. Más tarde colabora con Juanito Navarro en los dos últimos programas de esta serie con enorme éxito. Con el actor, intervine haciendo pequeños sketchs cómicos y presentando a los artistas en el programa Noches del sábado. Eran la Laura Valenzuela y el Joaquín Prat de entonces. No faltan tampoco a los especiales de fin de año de 1965, 1966 y 1969. También era habitual verlos en programas de la cadena a cualquier hora como en La casa de los Martínez o Musical 14’05”



Lina por su parte trabaja en varios Estudio 1 bajo la realización de Gustavo Pérez Puig como La chica del gato (1966) que supone el mayor éxito de la actriz, El landó de seis caballos (1968), La tonta del bote (1969) y Nosotros, ella, y… el duende (1971) bajo realización de Alfredo Castellón.  Gustavo Pérez Puig y Álvaro de Laiglesia la reclaman para la serie El tercer rombo (1966) donde comparte escena con María Luisa Merlo, Paco Morán, Carlos Larrañaga, Luchy Soto, Jesús Puente y Ángel Picazo ente otros.

Fernando García de la Vega realiza para TVE el programa Nosotros (1968) en sustitución de Noches del sábado y decide contratar a Alfredo Amestoy para que se haga cargo de la presentación junto al humor de Lina y Juanito. Más tarde, ya en 1969, el realizador vuelve a contar con ellos en varios programas de Galas del sábado



No se sabe por qué desde 1971 en que interviene en la citada obra Nosotros, ellas y… el duende, no la llaman en TVE. Coincide con sus protestas en el sindicato junto a otros artistas para pedir el día de descanso en el teatro donde la nombran líder de la comisión de variedades-revistas. Es en 1974 cuando Valerio Lazarov la reclama para que actúe en varios programas de Señoras y Señores de TVE junto a Zori-Santos. En este momento TVE le ofrece tras el éxito de su disco, El primer cuplé, para que haga una antología del mismo, pero finalmente el proyecto no sale a la luz. El realizador rumano sigue contando con la actriz para que intervenga con Peret, Karina, Dolores Abril y Juanito Valderrama, Andrés Pajares, Fernando Esteso, La Terremoto, Tony Leblanc y Lola Flores entre otros en el especial Señoras y Señores: Feliz 75



Fernando García de la Vega la llama para que colabore en uno de los cinco shows que interpreta Raphael dentro del programa La hora de… El nuevo mundo de Raphael con Paco Martínez Soria entre otros muchos artistas internacionales y nacionales. Su participación junto al cantante de Linares supuso un escándalo de carcajadas al interpretar un tango cómico. 



El mismo realizador decide que Lina protagonice su programa dentro de La hora de… Lina Morgan, siendo este uno de los más seguidos y aplaudidos por su realizador. Con una Lina presentadora, actriz-supervedette cómica donde presenta a artistas como Abba, Marcelo Maestroianni, Merley... También interpreta pequeñas comedias al lado de Alfonso del Real, Florinda Chico, Pedro Valentín, Víctor Valverde, Luis Lorenzo… Y de genial supervedette con números de su espectáculo Pura metalúrgica y otros que arregla a su estilo el maestro Gregorio García Segura bajo la supervisión de su hermano José Luis. Desde ese momento la popularidad de la actriz vuelve a dispararse y Fernando García de la Vega la vuelve a llamar para el especial Nochebuena 1976 donde actúa con Raphael, Raffaella Carrá, Tip y Coll, Peret, Luis Aguilé, Augusto Algueró, Paco de Lucía, Rocío Jurado, Massiel, Juan Pardo, María Dolores Pradera y Raúl Sender.



En 1977 José María Iñigo presenta su programa de TVE Esta Noche, Fiesta, donde llama a Lina Morgan para que ponga la nota de humor en varios programas. En 1978 TVE decide volver a contar con la actriz para que intervenga en el Especial Nochevieja de 300 Millones donde interpreta su número musical “¡Qué loca está!” En 1983 José Luis López Segovia llega a un acuerdo con Gonzalo Vallejo, Director General de RTVE, para que se emita en directo desde el Teatro La Latina la revista Vaya par de Gemelas. En un principio Gonzalo Vallejo quería que se grabase desde Prado del Rey, con lo que se quitaría el encanto y la frescura que da ver una sala teatral llena completamente con risas espontáneas y no enlatadas. La emisión de Vaya par de Gemelas (27/XII/1983) dentro del espacio La Comedia bajo realización de Gustavo Pérez Puig consigue el récord de audiencia de la historia de TVE[1]


En 1993 abandona el teatro por unas circunstancias personales decidiéndose por realizar la serie de Pedro Masó Compuesta y sin novio, creada expresamente para ella por el dramaturgo Santiago Moncada y el propio realizador, quienes en 1989 le habían ofrecido la oportunidad de rodarla, negándose entonces ella por estar representando en La Latina El último tranvía
Con Pedro Masó y Antena 3 TV culmina su contrato teniendo que protagonizar el filme Hermana, ¿pero qué has hecho? (1994), que sería el regreso al cine de la actriz tras veinticinco años de ausencia. La cosa no funciona como esperaba. Se dice que en 1996 rodará otra con Masó donde hará de mala. Su título provisional: La heredera, así como comedia para televisión. La realidad es que regresa a TVE donde reclaman su presencia en 1994 para que hiciese un especial de Navidad, pero los compromisos con Antena 3 TV no se lo permiten. De esta manera su hermano José Luis firma un contrato (el último antes de fallecer estando ya aquejado de una enfermedad desde 1993) para realizar con TVE de la mano de Valerio Lazarov que deja de dirigir Tele 5 y monta su productora Prime Time fichando a la actriz. El popular productor iba detrás de la actriz desde los inicios de Tele 5 para hacer una antología de la revista titulada La noche de Lina



Llena de dolor y pena tras el fallecimiento de su hermano, el 25 de noviembre de 1995, grabó el especial Navidad de TVE sin que nadie supiese nada ni siquiera el productor.
En enero de 1996 TVE presenta la nueva telecomedia de Lina Morgan que consta de 26 episodios de duración, titulada Hostal Royal Manzanares, creada e ideada y dirigida por Sebastián Junyent expresamente para la actriz y producida por Lazarov. Posteriormente vendrían, también para TVE, las series Una de dos (1998), Academia de baile Gloria (2001) o ¿Se puede? (2004), su última aventura televisiva hasta la fecha. Desde entonces, la actriz comienza un periodo de retiro voluntario que solo deja para colaboraciones esporádicas en series como Aquí no hay quien viva, A tortas con la vida o Escenas de Matrimonio, además de ser una habitual visitante del programa Cine de barrio para TVE. 

Al igual que Charlot o Cantinflas crearon sus estereotipos en sus respectivas épocas[2], Lina Morgan ha sabido instituir su propio personaje a lo largo de sus miles y miles de representaciones teatrales y sus múltiples papeles, que guardan todos un innegable aire de familia y una personalidad inconfundible: una tierna y sencilla mujer, con frecuencia entrada en años pero cuya edad siempre es una incógnita, cuya procedencia suele ser humilde y de provincias, no pocas veces huérfana o con una estirpe de origen oscuro y poco esclarecido, emigrante a la capital, muy trabajadora, aunque con poca cultura, de vida modesta y poca suerte en el amor que, tras sobreponerse a numerosas contrariedades con tesón y sorprendiendo a los que nunca han creído en ella, encuentra la fortuna y el amor y tiene la capacidad de solucionar la vida a todos y cuantos la rodean.


No es extraño que se encuentren algunas similitudes autobiográficas, cuando pasó de chica de conjunto del Teatro de la Latina a propietaria, no sin muchísimo trabajo y sudor. Soltera de oro del mundo artístico español[1], siempre pendiente de una familia que no sólo es la carnal, si no también la del teatro, la del suyo y la del Teatro con mayúsculas. De Angelines a la Excelentísima Señora, título concedido por el Rey, e Hija Predilecta del pueblo de su padre. Cuenta con una calle en dicho pueblo y con una placa en la casa dónde nació, además del recuerdo de millones de espectadores que han disfrutado de su trabajo durante 50 años.





[1] “Yo siempre he estado apoyada por mi familia y cada día me apoyo más en ellos. En el teatro, como en todos los sitios, hay actores que están casados y llevan sus casas y les va muy bien. También hay casos que no, pero es como en todo. Yo no creo que la culpa de que no me haya caso sea del teatro, sino que no se ha dado el caso”. Vid. GAYBOR, Ana: “Muy personal: Lina Morgan después de la última campanada”, en Mía, nº 221, 1990, pág. 6.

[1] De cada cien españoles, noventa y ocho estaban viendo la función de Lina Morgan. Su reposición el 30 de octubre de 1986 por TVE1 consigue situarse en el 9.1% en la tabla de aceptación de los programas con mayor seguimiento quedando empatada con el partido de España-Dinamarca. Las posteriores emisiones de sus obras teatrales, alcanzarían enormes cifras de audiencia en cada nueva reposición, convirtiéndola en un auténtico “fenómeno de masas”.
[2] “Salvando las distancias, Charlot creó un personaje. Cantinflas, otro. Yo he inventado el mío y mi público me sigue 30 años con él. Creo que eso supone algo”. Vid. entrevista realizada en .

Adiós a la sonrisa de la platea... (XI)

Anuncia que será la última vez que actúe en este teatro pues piensa en comprarse uno en Barcelona. Desde el 10 de abril de 1987 se presenta en el Teatro Olimpia de Valencia. Este teatro había sido cine y gracias a ella, a su hermano y a Colsada, consiguen convertirlo en teatro y evita su cierre.

El 29 de octubre de 1987 estrena El último tranvía, de Manuel Baz y García-Segura, con Pedro Peña, Jenny Llada, Amelia Aparicio, Tito Medrano, Ricardo Valle, Paloma Rodríguez, Berto Navarro, Eva Sancho y Celso Pellón. Esta obra, que permanece en Madrid cuatro temporadas seguidas, consigue situarse una vez más en la obra de mayor recaudación.  En 1990 la obra sufre cambios en el reparto debido a que Manuel Baz se retira de la profesión al encontrarse enfermo, esto significa que la empresa decide dar un cambio a su actriz estrella para su próxima presentación teatral, de este modo dicen adiós Pedro Peña, Jenny Llada y Ricardo Valle, que son sustituidos por Ángel Terrón, Silvia Espigado y Manuel Brum aunque continúan Tito Medrano, Celso Pellón y Amelia Aparicio que abandona a Lina para retirarse a Brasil donde triunfa y reside su hijo, el cantante Manolo Otero.


En 1991, la compañía de Lina da un cambio de 180 grados al montar en escena un espectáculo distinto a los demás titulado Celeste… no es un color, de Roberto Romero y García-Segura. El espectáculo de Lina deja de ser una  revista musical al uso para ser un musical donde el personaje de la actriz tan popular que tanto había calado en el público queda casi intacto pero con pinceladas nuevas que le hacen diferente a los que Manuel Baz crea para ella. Desde la noche del 7 de noviembre de 1991 y hasta el 4 de abril de 1993 permanece en cartel Celeste… no es un color, con Marisol Ayuso, Luis Perezagua, Paloma Rodríguez, José Albert, Pepe Cela y Antonio Caro. Lina sigue triunfando recaudando los millones que estaba acostumbrada y llenando la sala desde el primer día, pero no le convencía del todo ya que intuía que el público que seguía acudiendo en masa no se reía tanto como con las anteriores y, antes de irse con dos butacas vacías o más, prefiere retirarla del cartel.  Aún así, le conceden la medalla de oro de la SGAE al espectáculo que mayor recaudación ha obtenido en la temporada 1992-93 con más de 1.700 millones de  pesetas.


Adiós a la sonrisa de la platea... (X)

El 20 de noviembre de 1980 la actriz decide presentarse con ¡Vaya par de gemelas!, de Baz y García-Segura, con Antonio Ozores, Anne Marie Rosier, Tito Medrano, Amelia Aparicio, Ricardo Valle y Berto Navarro en el Teatro Princesa de Valencia. Como siempre, se traslada al barcelonés Teatro Apolo desde el 12 de diciembre de 1980 hasta el 10 de octubre de 1981. Lina consigue colas inacabables durante diez meses recibiendo grandes elogios de crítica y público y miles de homenajes sin olvidar que vuelve a arrasar en taquilla[1], estrenando la obra la noche del 4 de diciembre de 1981 en el teatro La Latina donde permanecen hasta el 9 de enero de 1983. Siendo la actriz más premiada en el año 1982 y con llenos a diario, debe suspender la obra por consejo médico para retomarla en primavera hasta el 16 de septiembre de 1983 incorporando al equipo actoral a Pedro Peña sustituyendo a Antonio Ozores.


Ya en la noche del 16 de noviembre de 1983 y, nuevamente, en el Teatro Princesa valenciano, la actriz estrena Hay que decir que sí al amor, de Baz y García-Segura, con la incorporación de Zori-Santos. La obra, que recauda dos millones de pesetas diarios, bate su propio récord de recaudaciones al obtener más de cincuenta millones en los primeros veintisiete días de representación en Valencia. Tal y como promete a su público catalán reestrena la obra la noche del 16 de diciembre de 1983 hasta la noche del 8 de Julio de 1984.

Lina entonces debe suspender las representaciones a pleno éxito debido a que debe ser atendida quirúrgicamente en la Clínica Barrequer por desgarro de retina en su ojo derecho con lesiones en el izquierdo. La actriz estaba a punto de quedarse ciega. Afortunadamente todo sale bien, y tras permanecer seis meses inactiva, haciéndose cargo de la compañía que percibía su salario y los últimos pagos del teatro La Latina (se habla de una pérdida de la empresa de más de trescientos millones de pesetas), anuncia su regreso para finales de año.


El 25 de enero de 1985 estrena ¡Sí al amor!, con cambios en la partitura y en el texto y en el equipo de actores volviendo a contratar a Pedro Peña. La obra se mantiene en el Teatro La Latina con llenos increíbles hasta mediados de mayo de 1986[2]. Regresa el 24 de junio de ese mismo año a Barcelona para finalizar el contrato que quedó sin hacer por culpa de aquel desprendimiento de retina. Hasta el 29 de marzo de 1987 se presenta en el Apolo barcelonés. En la “nueva” partitura, se incluye un nuevo número, “Cada noche” en agradecimiento a las múltiples muestras de cariño y apoyo recibidos por parte del público.



[1] En la temporada 1982-1983 y, sobre una recaudación de 1181 millones de pesetas en los teatros madrileños, Vaya par de gemelas obtuvo en el Teatro de La Latina 187,6 millones que suponían un 15,8 por ciento de la recaudación global, quedándose en el primer puesto por encima, incluso de la célebre Antología de la zarzuela de Tamayo, con 185,9 millones y un 15,7 por ciento de las taquillas madrileñas. Vid. FERNÁNDEZ LERA, Antonio: “Los números cantan”, en El Público, nº 50, Madrid, noviembre 1987, pág. 64.
[2] La temporada 1983-1984 fue “discreta” en Madrid para Lina Morgan por la sencilla razón de que su nuevo espectáculo, ¡Sí, al amor!, permaneció durante meses en sendos teatros de Valencia y Barcelona antes de ir a la capital del Estado. En aquella temporada fue Esperanza Roy la reina de la revista y de la taquilla madrileña con Por la calle de Alcalá, que, primero en el Teatro Alcázar y, posteriormente, en el Teatro Calderón, obtuvo una recaudación de 217,1 millones de pesetas, que significaban el 13,7 por ciento sobre la recaudación global en Madrid; sin embargo, Lina vuelve a sentar su feudo en la temporada 1984-1985. Sobre una recaudación global de los teatros madrileños de 1936,8 millones de pesetas, ¡Sí, al amor! obtuvo 309,8 millones, es decir el 15, 9 por ciento de lo recaudado en todos los teatros madrileños. Ibídem. 

Adiós a la sonrisa de la platea... (IX)

En este contexto del año 1975, la actriz con la ayuda de su hermano José Luis como empresario-gerente-productor-manager, Manuel Baz como libretista y Gregorio García Segura como maestro musical, monta su primera compañía de revistas y estrena Pura metalúrgica. Contrata a Arturo López como primer actor-director de escena, a Florinda Chico como actriz invitada, a Ricardo Valle, Ramón Reparaz, Amelia Aparicio, Tomas Pico, Emma Amalia, Nicolás Mayo y Regine Gobin con el ballet Ritmo 77. El debut fue en el Teatro Principal de Castellón, porque era un compromiso que tenían con el  empresario, el 20 de octubre de 1975. Enseguida se trasladan al Teatro Barceló de Madrid.
La muerte de Franco el 20 de noviembre, con sus tres días de absoluto luto nacional donde cerraron teatros y cines, el miedo y la duda de los españoles, el destape, las huelgas de actores, etc.… hacen mella en las compañías teatrales y Lina Morgan fracasa con este proyecto. La actriz desesperada recibe la llamada de José María Iñigo, enterado de la situación, y decide invitarla a su programa en TVE, Directísimo. La actriz y su compañía se trasladan a los estudios para hacer un par de números y a su regreso al teatro se encontraron con el cartel de “No hay localidades”. Cartel que no dejaría de colgar hasta que en 1993 abandona los escenarios teatrales. 
Lina Morgan nunca deja de pagar a la compañía su sueldo correspondiente. Estuvo sin cobrar durante dos años. Fue en San Sebastián donde amortiza la inversión teniendo que hacer por segunda vez una gira por el norte. Lina había invertido todos sus ahorros en esta aventura empresarial.


El 3 de diciembre de 1976 estrena nuevamente en el  Barceló, la revista Casta ella, casto él, de Manuel Baz y García Segura. Por primera vez en el género se contrata a un director de escena que no es el primer actor de la compañía como siempre había sido en este género. Desde este espectáculo Víctor Andrés Catena se encarga de la dirección de escena de los espectáculos de Lina Morgan, a quien acompañan en este nuevo estreno Florinda Chico, Antonio Ozores, Anne Marie Rosier, Ricardo Valle, Amelia Aparicio, Víctor Fuentes y Berto Navarro. El éxito es increíble.


Le sigue La Marina te llama, de Manuel Baz y Gregorio Gª Segura, para la que contrata a Antonio Ozores, Tania Ballester, José Cerro, Amelia Aparicio, Ricardo Valle, Lola Pons y Berto Navarro. Se estrena en el Barceló el 2 de diciembre de 1977. En un principio la obra no resultaba muy graciosa pero con el tiempo y las morcillas que metían Ozores y Lina la función pegó un cambio increíble. Incluso el autor de la obra pedía que en algún momento dijesen algo que estuviese en el libreto, ya que la obra tenía cortes por culpa de los dos actores cómicos, quienes se inventaban la función y cada vez que la representaban, ésta era más larga.


Llega, por fin, el momento de amortizar la inversión, y Lina está dispuesta a todo, tanto que entabla conversaciones con el empresario Colsada, con el que no se hablaba desde 1972 y es su hermano José Luis quien media entre los dos, para comprar el Teatro La Latina de Madrid. Enterados de que Colsada, que lo tenía abandonado y parecía una barraca vieja, quería deshacerse del local, consigue comprarlo por la escalofriante cifra de 127 millones de pesetas que paga en cómodos plazos. Primero lo alquilan y después lo subarriendan. Con una condición: deben hacer temporada en los teatros Princesa de Valencia y Apolo de Barcelona propiedad de Matías Colsada.


Tras doce años de ausencia en la ciudad condal por miedo a un boicot por parte de Matías Colsada, la actriz se presenta ante un público catalogado como exigente. Le aconsejan que no se presente, que su espectáculo resultará muy ñoño para aquel público. No hizo caso. Se presenta la noche del 15 de diciembre de 1978 donde permanece con enorme éxito y diversos homenajes hasta el 5 de abril de 1979. Su espectáculo La Marina te llama se convierte en el más milenario y el que mayores ingresos recauda desde la existencia de la SGAE. La noche del 12 de diciembre de 1979 debuta, después de ocho años de ausencia, en La Latina. Se convierte en un fenómeno teatral imparable con recaudaciones insuperables. Para este estreno cambia por completo la compañía contratando a Anne Marie Rosier, Tito Medrano, Amelia Aparicio, Ricardo Valle, Berto Navarro y Lola Pons.

Adiós a la sonrisa de la platea... (VIII)


Lina Morgan entonces recibe una oferta de parte de “los chicos”, que así eran conocidos Tomás Zori y Fernando Santos, para que se una con ellos como estrella y empresaria en su compañía de revistas. La compañía de Zori-Santos era una de las más populares y rentables del oficio además de que invertían mucho en el espectáculo, decorados deslumbrantes, trajes de lujo, en definitiva, era una compañía de renombre bien situada en el teatro español; así, Lina decide unirse a ellos, pero con una serie de condiciones: cobraría un sueldo, se repartirían los beneficios y no las pérdidas.


Debutan en Valencia en el Teatro Ruzafa la noche del 22 de diciembre de 1972 con una revista original de Manuel Baz titulada Un, dos, tres… cásate otra vez, con música del maestro Fernando García Morcillo. Tras treinta y ocho días de éxito ininterrumpido en el Ruzafa, este célebre coliseo echó el cierre para siempre tras estas representaciones, a pesar de que la empresa les pidió que actuasen hasta las Fallas pero compromisos con el Teatro Alcázar de Madrid donde iban a estrenar no se lo permitían.

La crítica especializada decía que Lina Morgan estaba renovada en su difícil trabajo de excepcional supervedette-actriz cómica, de artista genial y fuera de serie en el género frívolo y en más importantes manifestaciones del teatro, de la televisión y del cine. La actriz alcanza un triunfo personalísimo, muy legítimo, con el estreno de esta obra. Una extraordinaria vocación escénica los de esta madrileña actriz, guapa y joven, que pasa la batería, entusiasma al público y hace reír a carcajadas, con limpios y sorprendentes recursos, a todos los espectadores.



El 23 de diciembre de 1973, en el Teatro Argensola de Zaragoza, estrenan la revista El cuento de la lechera, de Manuel y Fernando Baz y Tomás Delgado con música nuevamente de García Morcillo. Las dos obras musicales obtienen grandes índices de recaudación colocándose en el primer puesto de los chivatos teatrales. Comiéndose por entero a sus excolegas Juanito Navarro-Colsada en La Latina que presumían de que Lina no les hacía falta. El 10 de noviembre de 1974, la actriz dice adiós a la compañía de Zori-Santos, en el Ruzafa de Valencia, para dedicarse al cine. La idea de Lina era que todo este dinero ganado iría para invertirlo en formar su propia compañía de revistas. 


Adiós a la sonrisa de la platea... (VII)

En 1972 Colsada y Lina Morgan deciden no hacer extensible el contrato que les unía por desavenencias entre los dos ya que la actriz, tras sufrir una delicada intervención quirúrgica en las cuerdas vocales que la mantienen alejada de los escenarios sólo 18 días -porque quiso coger el alta médica bajo su consentimiento-, no se encontraba establecida del todo y tras un año de trabajo agotador en donde debía de hablar gritando por encima de las carcajadas sin micrófonos, decide pedir un tiempo de descanso. Cansada de hacer los mismos papeles, en la misma compañía, con los mismos compañeros… quería demostrar que era capaz de triunfar sin pareja artística a su lado.



Lina Morgan hace su debut cinematográfico de la mano de Jesús Franco que dirigía su segunda comedia musical antes de dedicarse por completo al cine de terror. Vampiresas 1930 es el título del filme en el que intervienen como principales estrellas: Mikaela, Ivess Marsald, Antonio Ozores y Lina Morgan. 


La siguiente película que interpretó fue El pobre García, que dirige, escribe el argumento y música además de coproducirla, Tony Leblanc. Junto a ella, las magníficas actuaciones gratuitas de José María Rodero, Jesús Tordesillas, Manuel Gómez Bur, Fernando Santos, George Rigaud y Manolo Morán; pero no será hasta 1969, cuando el productor José Luis Dibildos decide que sea ella la protagonista absoluta de Soltera y madre en la vida que dirige Javier Aguirre, convirtiéndose en la película de mayor taquilla en ese año. Un descubrimiento donde la actriz se lo jugaba todo. En 1970 José Frade la contrata para que protagonice


La tonta del bote con Arturo Fernández, bajo la dirección casi póstuma de Juan de Orduña. Con esta película el índice de popularidad y éxito de la actriz se acrecienta, convirtiéndola en una profesional de gran envergadura en nuestro país. 



Es Mariano Ozores quien llena de popularidad y dinero a la cómica con producciones de la época: dispuestas a distraer al público, no pretendían otra cosa que evadir al espectador de la realidad que le circundaba: La graduada (1971), Dos chicas de revista (1972), La descarriada (1972), Una monja y un donjuán (1972), La llamaban la madrina (1973), Señora doctor (1973), Dormir y ligar todo es empezar (1974)... Después llegaría la oportunidad de su vida al interpretar a Zoraida “La mujer barbuda” en una película del zaragozano José María Forqué titulada Una pareja distinta con un José Luis López Vázquez de travestido. La película fracasó estrepitosamente al ser muy adelantada para la época; aun así, a Lina no la quitan el titulo de “reina de la taquilla” y el de “la actriz mejor pagada” del cine español. 


Tras abandonar el teatro, para dedicarse por completo al cine al firmar un contrato con la productora Lotus Films Internacional (propiedad de Julián Esteban y Luis Méndez) que piensan lanzarla como actriz tragicómica en distintos proyectos de gran categoría, esto ilusiona a la actriz que opta por dejar los escenarios de revista, ya con la ayuda de su hermano José Luis como manager y consejero. Con Lotus filmará al lado de Alfredo Landa la taquillera Fin de semana al desnudo (1974), de Mariano Ozores y Los pecados de una chica casi decente, también del prolífico director, ya en 1975. Nuestra estrella, en ese mismo año, rueda dos películas más: Imposible para una solterona, melodrama con Juan Luis Galiardo y Un día con Sergio, con el mismo galán, siendo dirigidas ambas por Rafael Romero Marchent. 


Lotus Films que apostaba por Lina Morgan, Carmen Sevilla o Lola Flores anuncia que la cómica será la estrella de la película, La noche de los cien pájaros, basada en la obra de Jaime Salom, con guiones entre otros de José Luís Garci; pero, finalmente la hizo Carmen Sevilla que triunfaba con otras de la casa que se asemejaban a este estilo de películas. 


Como el destape iba a más, Lina descarta realizar otras ofertas hasta el punto de estar olvidada para el cine[1]. En 1979 se habla de una vuelta con una película con Tony Leblanc y Antonio Ozores que no llega a cuajar. En 1987 Luis García Berlanga le ofrece hacer Moros y cristianos, pero la actriz deshecha la propuesta ya que está inmersa en su compañía teatral. Lo mismo hace con otra de Víctor Manuel. Tras el triunfo televisivo de la serie Hostal Royal Manzanares, el director Elías Querejeta propone a la actriz hacer una película de las que no se olvidan nunca pero sin saber porqué, también lo rechaza.




[1] Sus intervenciones fílmicas, además de las películas citadas, se ciñen a: Objetivo las estrellas (1963) y Ésta que lo es (1973), de Tito Fernández; Una tal Dulcinea (1963), de Rafael J. Salvia; La cesta (1964), del mismo realizador; Julieta engaña a Romeo (1964) y Algunas lecciones de amor (1966), de José Mª Zabalza; ¿Qué hacemos con los hijos? (1967), de Pedro Lazaga; Las que tienen que servir (1967) y Pecados conyugales (1968), de José Mª Forqué;  Los subdesarrollados (1968), de Fernando Merino y El secreto de la abuela (2006), de Belén Anguas. 

Adiós a la sonrisa de la platea... (VI)



En 1963 realiza un espectáculo en la madrileña sala de fiestas Pasapoga. Le ofrecen otro con la cantante Li Morante en la misma sala, pero ésta, en pleno éxito de su presentación en la canción y a punto de estrenar la película Objetivo las estrellas, en la que interviene Lina Morgan, lo rechaza. 
Le siguen en la temporada 1963-64 dos comedias de Juanjo Alonso Millán (El agujero y Soltero de nacimiento) formando su primera Compañía de Comedias Cómicas junto al actor Rubén García. En 1964 regresa a la compañía de Manuel Paso con la revista Un aprendiz de marido, en el Teatro Alcázar de Madrid, con Lina Canalejas y Quique Camoiras, que resulta un estrepitoso fracaso.



Colsada la contrata para la compañía que llevaba en exclusiva formada por Antonio Casal, Juanito Navarro y Manolito Díaz en el Teatro La Latina donde estrenan varias revistas: ¡Ay, qué ladronas!, A medianoche y El barbero de Melilla, todas ellas en 1964. En este momento Colsada decide darle las quinientas pesetas que exige la vedette si quieren que salga con ellos de gira. Colsada la presenta en el Teatro Apolo de Barcelona junto a Adrián Ortega y el genial rey del Paralelo, Alady, con el que interpreta una parodia de gran éxito en la revista Las fascinadoras



De esta manera su presentación en Barcelona se convierte en uno de los grandes aciertos por el sagaz empresario, quien tras finalizar la temporada la manda a la compañía que pertenece a su teatro La Latina, con la vedette Ángela y Juanito Navarro. Comienza desde este momento una andadura profesional que dura desde 1965 a 1972 con el cómico. Estrenan juntos más de nueve espectáculos (¡Quiero un bebé!, Dos maridos para mí, Y parecía tonta, La rompeplatos, Humor, juerga, tragedia y drama, La chica del barrio, ¡Qué vista tiene Calixta!, La chica del surtidor y Nena, no me des tormento...) a razón de seis meses en provincias y seis, desde las Navidades, en La Latina. Cuando un actor percibía quinientas pesetas diarias, ellos conseguían entre mil y dos mil pesetas. Ella es denominada como “la Charlot con faldas”, la “Gulietta Massina española” o el “terremoto cómico” mientras que Juanito Navarro era “el cómico del momento”.


Adiós a la sonrisa de la platea... (V)

Lina trabaja para la compañía de Colsada hasta 1958 presentando espectáculos internacionales como segunda y primera vedette con Adrián Ortega y Quique Camoiras en Mujeres o diosas (1956-57) y Beldades… y mentiras (1957-58).
En seguida comienza una ascendente carrera profesional, aunque nunca pasa de ser una segunda vedette con esbeltas estrellas anunciadas delante de ella en el cartel luminoso. En 1958 representa al famoso personaje “Pichi” de Las leandras. Con el que consigue su primer gran éxito profesional de crítica y público. 

Trabaja con Manuel Gómez Bur y la supervedette Maruja Boldoba en el Teatro Alcázar, en una compañía B, esto es, de las de verano. Esa noche del estreno la vedette Lina Morgan cosecha el gran triunfo de la noche teniendo que repetir el número hasta tres veces por exigencias del público. 
La actriz sigue su brecha hacia el éxito soñado que la estaba esperando, pero antes debe compartir escenario con Manuel Gómez Bur, con la compañía de Manuel Paso, con la de Antonio Amaya, con la de Ángel de Andrés, con la de Muñoz Román, con la de Tony Leblanc y Gila representando más y más revistas: Un matraco en Nueva York, Los diabólicos, El tren de la felicidad, Madame Frivolidad, todas ellas en 1958; ¡Oh, la, la!, El gato celoso y nuevamente Un matraco en Nueva York en 1959. 
Sería, sin embargo, Tony Leblanc quien le abriera otra puerta en el teatro al contratarla cómo vedette cómica y anunciándola delante de la estrella cinematográfica Katia Loritz, mucho más agraciada que Lina, pero menos graciosa.


Tony y Gila le conceden su primer homenaje y su primera medalla de oro al salvar las representaciones de la obra Éste y yo, Sociedad Limitada cuando, durante una representación, sufren un fuerte apagón de luz. Tuvo que ser Lina la que saliese a dar la cara cantando un número de una paleta que dejó al respetable un agradable sabor de boca en tan irritante momento.


Sigue trabajando como primera vedette en la compañía de Antonio Garisa y Mari Begoña, anunciándose por delante de la vedette Gogó Rojo, y apareciendo en las revistas Timoteo, ¿qué las das? y El hijo de Anastasia, hasta que en 1962, el empresario Muñoz Román le escribe a su medida una revista titulada El conde de Manzanares. Con mencionado espectáculo, estrenado en el Teatro Martín, tiene su lanzamiento como primerísima figura del teatro español, cosechando un enorme éxito de crítica y público. En ese mismo año hace un importante papel cómico en una traducción de la obra de Marc Camoletti Boeing-Boeing en el Teatro Eslava. Después regresa a las pasarelas de las revistas con la compañía de Manuel Paso en Una chica que promete en el Teatro Fuencarral de Madrid.

Adiós a la sonrisa de la platea... (IV)


Entre el grupo de chicas que buscaba una oportunidad, se encontraba Lina, quien fue la primera en dar un paso adelante y decir que ella se sabía el texto entero de toda la compañía. Alfonso del Real, que en un principio dudaba de que la chica pudiese hacerlo, decide arriesgarse. Fue un éxito al interpretar un pequeño papel cómico. De esta manera del Real le aconseja que se dedique al género cómico ofreciéndole papeles en su compañía que la fuesen sacando del anonimato.


En seguida se recuperó la tercera vedette, pero a Lina no le importó porque aunque regresase al final del pelotón ella ya estaba ensayando con mayor protagonismo el siguiente espectáculo. 
Con La Blanca doble, Colsada presenta a Ángeles López Segovia como tercera vedette en el madrileño Teatro Madrid con la supervedette Marisol Clements que fue sustituida por Maruja Tomás en los teatros Ruzafa, Apolo y La Latina con la que llegan en 1955. 


Colsada la coloca en la compañía de Luis Cuenca con la alemana estrella Trudi Bora en el Teatro de La Latina hasta que estrenan en el mismo escenario una revista liderada por Gracia Imperio, Alfonso del Real y Luis Barbero. En ese mismo año, alterna la revista ¡Ay qué trío! con Tontita de Leandro Navarro y Fernando Moraleda, junto a la vedette Raquel Daina y el cómico Luis Cuenca hasta que se presentan en el Teatro Fuencarral de Madrid.
1955 también sería el año en el que interviniese en otras revistas de Colsada como Secreto de estadio, Mis dos maridos, Ana María, Mi padre... su padre... tu padre...


Otra vez en el Ruzafa de Valencia, actúa con Gracia Imperio, Luis Cuenca y Pedro Peña en la revista Sirenas de Apolo cuando Colsada, que tenía en el vecino Teatro Apolo el éxito de la temporada Mujeres o diosas, para sustituir a la segunda vedette que era Mercedes Llofríu, decide darle la gran oportunidad por lo que debe cambiar su nombre de guerra por otro más internacional acorde con la compañía. Su hermano José Luis y ella misma buscan el de Lina como diminutivo de Angelina y el de Morgan porque sonaba a banca y traería suerte. Así nace Lina Morgan.